En Santiago el trabajo de soldadura cambia con el tipo de vivienda: en los edificios de Santiago Centro, Providencia, Ñuñoa o Las Condes mandan las barandas, las protecciones y el acceso (horarios de la administración, dónde se trabaja sin molestar), y en las casas con antejardín y patio de Maipú, La Florida, Puente Alto o San Bernardo mandan las rejas, los portones corredizos y los cobertizos. En las parcelas de Colina, Lampa, Paine, Pirque o Curacaví aparecen los portones de campo, los cercos y las estructuras más grandes.
Un soldador a domicilio trabaja con equipo portátil y necesita un enchufe cerca del trabajo, espacio para moverse y la zona despejada. En los barrios antiguos del centro y del poniente abundan rejas, portones y protecciones de fierro de hace décadas, que casi siempre conviene reparar en el lugar antes que reemplazar; en los condominios nuevos del sur y del norte se piden más cobertizos de estacionamiento, techumbres de terraza y portones corredizos. Para cualquiera de estos trabajos, lo primero son dos o tres fotos con medidas: así se sabe el material, el proceso y el acceso antes de ir.